15 de marzo de 2026 - 4º Domingo de Cuaresma "A"
1 Samuel 16:1...13; Ef. 5:8-14; Juan 9:1-41
Homilía
Cuando nos ocurre algo malo o doloroso, como un accidente o una enfermedad, nuestra primera reacción suele ser decir: "¿Por qué? ¿Por qué me ocurre esto a mí? ¿Qué he hecho para merecer esto?” Ésta es precisamente la pregunta que los discípulos hacen a Jesús en presencia del ciego de nacimiento. O, más exactamente, quieren saber si esta desgracia le ocurrió a este hombre a causa de sus pecados personales o de los de sus padres. Jesús se niega a dejarse atrapar por tales razonamientos. Para él, el mal -ya sea físico o moral- no es algo que se pueda explicar. Es algo que hay que eliminar. Vino precisamente para liberar a la humanidad de él.